Todo el pueblo de Mairena arropa al Cristo de la Cárcel en las noches del 11 y 18 de Marzo, cuando sale y regresa a su propia capilla en la plaza de Antonio Mairena. La devoción que el pueblo siente es la más arraigada. Una inmensurable marea morada de penitentes con grilletes se abarrota tras el paso, mientras suena el canto del "Santo Dios". La noche es fría aunque ya apunta la primavera; la emoción del Cristo en la calle calienta los corazones y alimenta la noche. Se respira la religiosidad de la multitud que se congrega en la calle.