En la mañana del
miércoles antes a Pentecostés es cuando la Hermandad del Rocío de Mairena del Alcor comienza su
camino a la aldea almonteña, para un año más postrarse ante la Blanca Paloma. La llegada de vuelta
a Mairena es multitudinaria cuando recorre las calles al son de la flauta y el tamboril, hasta
llegar a la Ermita de San Sebastián, donde se coloca el Simpecado en espera de otro Rocío.