Uno de los momentos más esperados durante todo el año, es sin duda, cuando al rayar el alba, desde la Ermita de San Sebastián, comienza la Hermandad de Jesús su largo recorrido hasta el Calvario en el Castillo de Luna, para el Sermón, donde la Verónica realiza el acto de limpieza del rostro del Nazareno. Mirando hacia la vega y escoltado por los "armaos", el de la Cruz a cuestas atraviesa los el olivar del Castillo emulando aquel remoto huerto de Getsemani. La banda de tambores y cometas de su propia Hermandad pone las acertadas notas musicales en su procesionar por las calles de Mairena. Tras El, bajo palio morado procesiona Nuestra Señora de la Amargura.