Poco a poco vamos
llegando casi al final en la Semana Santa. La tarde del Viernes Santo nos llega desde la Parroquia,
con nazarenos de blanco y capirote verde que acompañan al Cristo de la Vera-Cruz, al que sigue de
cerca su Madre Bendita de la Ancilla con su manto verde. Cuando sale la Hermandad de Vera-cruz trae
el campo una fragancia de primavera adelantada. Esta vieja cofradía desfila con solemnidad al igual
que lo lleva haciendo durante siglos. Hace tiempo que el sol desapareció en el horizonte cuando
regresa al templo parroquial. En la oscuridad de la noche resplandece la Cruz.